lengua materna

Dicen que el lenguaje configura el pensamiento y evidentemente es así. Aprendemos a hablar pensando y a pensar hablando. Cuando somos padres y empezamos a observar el proceso de aprendizaje de nuestro niños, nos maravillamos ante la grandeza del racionamiento humano. Poco a poco esas personitas comienzan a decir lo que piensan y a ponerle nombre a todo lo que sienten e imaginan.

Cuando criamos a nuestros hijos en un país en el que se habla un idioma distinto a nuestra lengua de origen, nos enfrentamos a muchos retos. El principal, quizás, es transmitir a nuestros hijos todos los elementos de su cultura, sin menospreciar las costumbres del país en el que viven. Es una tarea difícil, pero vale la pena poner todo nuestro esfuerzo en mantener las raíces que les otorgan su identidad y que añaden a su sentido de pertenencia.

Algunas personas pensarán que no es necesario que sus hijos sepan hablar, leer o escribir en su lengua materna, pero yo estoy convencida de que, lejos de confundirlos, les favorece en su vida intelectual y personal por dos razones principales: en primer lugar tendrán la capacidad de interactuar en dos idiomas, algo que no muchas personas pueden hacer. En este punto es importante resaltar que debemos cuidar el buen uso de las dos lenguas pues no servirá de nada que nuestro hijo hable, o escriba dos idiomas si lo hace mal o utiliza una mezcla de los dos que no se entiende.

En segundo lugar, y para mí lo más importante: conocer y usar su lengua materna otorga a nuestros hijos un conocimiento de la realidad distinto. Los acerca más a su entorno, a sus vivencias y a su historia. Hay palabras que sencillamente no tienen traducción, y este tipo de palabras también configuran el pensamiento. Es importante que nuestros hijos aprendan a pensar en nuestro idioma, que aprendan a pensar nuestros sabores, olores y emociones. Sólo de esta manera sabrán descubrir quiénes son y a qué están llamados.

Es labor de los padres dar ese regalo a sus hijos: el regalo del lenguaje, de la cultura y de la identidad. Y esto sólo se logra cuando tenemos un firme y riguroso compromiso de utilizar todas las herramientas que estén a nuestro alcance para que nuestros hijos aprendan a expresarse, a leer y a escribir en nuestra lengua materna.

María Verónica Degwitz

Magíster en Ciencias de la Familia

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María Verónica es esposa y mamá de 4 hijos. Es Licenciada en Comunicación Social y Magíster en Ciencias de la Familia por la Universidad de los Andes. Actualmente reside en Parkland, FL con su familia. Creadora del blog enlasalademicasa.com

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